La frontera que durante más de un siglo separó Gibraltar de La Línea de la Concepción quedó sin controles a partir de la medianoche de este 15 de julio, cuando el tratado firmado entre la Unión Europea y el Reino Unido comenzó a aplicarse de forma provisional. El paso conocido como la Verja dejó de operar como puesto de control y el tránsito de personas entre ambos lados pasó a ser libre por primera vez en décadas.
El cambio afecta de forma directa a los más de 15.000 trabajadores transfronterizos que cruzan cada día entre el Campo de Gibraltar y el Peñón. La supresión del control de pasaportes en el paso terrestre elimina las colas y esperas que marcaban la rutina de quienes trabajan a un lado y residen al otro.
El tratado traslada los controles de entrada y salida del espacio Schengen al aeropuerto y el puerto de Gibraltar. Allí funciona un sistema de doble control: las autoridades gibraltareñas mantienen sus competencias mientras la Policía Nacional española realiza las comprobaciones necesarias para preservar Schengen. En la fase inicial, esos controles cuentan con el apoyo de Frontex, en un modelo inspirado en el funcionamiento del Eurostar en Londres.
El acuerdo crea además una unión aduanera entre Gibraltar y la Unión Europea, lo que agiliza el tránsito de mercancías y suprime los controles aduaneros en el paso terrestre. El aeropuerto del Peñón queda abierto a vuelos procedentes de España y del resto de la Unión Europea.
La entrada en vigor cierra un proceso de cuatro años. Gibraltar quedó fuera del Acuerdo de Comercio y Cooperación que reguló las relaciones entre el Reino Unido y la Unión Europea tras el Brexit de 2020, lo que mantuvo su frontera en una situación transitoria hasta ahora. El acuerdo político que desbloqueó la negociación se cerró en junio de 2025.
El texto, rubricado en Bruselas el 14 de julio, consta de 336 artículos y supera el millar de páginas con sus anexos. Se aplica de manera provisional desde este 15 de julio y deberá pasar por el Parlamento Europeo, que emitirá su consentimiento durante el invierno.
La medida preserva el espacio Schengen, el mercado único y la unión aduanera de la Unión Europea, al tiempo que retira la última frontera física terrestre que quedaba en la Europa continental.

