El abordaje de la osteoporosis ha experimentado un cambio de enfoque en los últimos años: de esperar la aparición de una fractura a identificar el riesgo antes de que se produzca. Así se puso de manifiesto en el XXV Curso SER de Tutores y Residentes, celebrado en Alicante los días 10 y 11 de abril, con la colaboración de las compañías UCB y Amgen.
La detección precoz se apoya en la combinación de factores clínicos, la calculadora FRAX y la densitometría ósea. A partir de estos elementos, los especialistas clasifican a los pacientes en niveles de riesgo moderado, alto o muy alto, y adaptan las estrategias terapéuticas en consecuencia. Entre los factores determinantes figuran el uso prolongado de corticoides, la presencia de enfermedades inflamatorias crónicas y los antecedentes de fracturas previas. Este último elemento ha adquirido un peso diagnóstico propio: una fractura previa se considera en sí misma criterio diagnóstico de osteoporosis, con independencia del resultado de la densitometría.
La edad ha dejado de ser el criterio exclusivo para indicar una densitometría. Las guías clínicas actuales recomiendan realizar la prueba cuando concurren factores de riesgo, con independencia de que el paciente sea mayor de 65 años. Este criterio permite intervenir en pacientes más jóvenes que, pese a no encajar en el perfil tradicional, presentan condiciones que aumentan su vulnerabilidad ósea.
Entre los avances señalados durante el curso figura la consolidación de las unidades de coordinación de fracturas (FLS), que permiten una intervención más rápida y estructurada en pacientes que ya han sufrido una fractura por fragilidad. A esto se suma la disponibilidad de tratamientos más eficaces y estrategias terapéuticas cada vez más personalizadas.
El curso abordó también la evolución en la formación de los residentes de reumatología, especialidad en expansión continua por la incorporación de nuevas pruebas, fármacos y técnicas. Entre los retos actuales de los residentes se identificaron la elevada carga asistencial, la necesidad de actualización constante y la incertidumbre sobre el impacto de la inteligencia artificial en la práctica clínica y en los procesos formativos. El papel del tutor ha evolucionado hacia funciones de mentoría, orientación profesional y apoyo emocional, además de la transmisión de conocimiento técnico.
El encuentro, que en 2026 ha alcanzado su 25ª edición, se celebró en el marco de la campaña «El Arte de Enseñar y Aprender» e incluyó sesiones sobre interpretación de técnicas en reumatología, resolución de conflictos y comunicación clínica, además del tradicional juego Reumatrivial.

