La Guardia Civil ha desarticulado, en el marco de la operación Uroboros, una organización criminal que introducía cocaína en España a través del puerto de Algeciras con la colaboración de trabajadores portuarios. Dieciocho personas han sido detenidas, ocho de ellas vinculadas a la estiba. A los detenidos se les atribuye su participación en la red; rige la presunción de inocencia.
Las cuatro aprehensiones de cocaína practicadas en el puerto de Algeciras suman 139,28 kilogramos de esta sustancia. A ello se suman nueve registros en inmuebles de Algeciras, La Línea de la Concepción y Puente Mayorga (San Roque). En uno de los domicilios vinculados al presunto líder fueron localizados 12 kilogramos de cocaína, 457.020 euros en efectivo, dos armas cortas, munición y un chaleco antibalas. En otro de los registros se intervino un detector de frecuencias, empleado para localizar los dispositivos de seguimiento instalados por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, además de dos vehículos relacionados con los investigados.
Las actuaciones han acreditado, según la Guardia Civil, la existencia de una organización estable y jerarquizada, con un reparto definido de funciones. Bajo una estructura de dirección operaban dos ramas diferenciadas: una encargada de ejecutar las extracciones de la droga en el interior del puerto y otra dedicada a la logística, los seguimientos y las vigilancias, que incluían labores de contravigilancia frente a la actuación de los agentes.
Uno de los rasgos más característicos de la operación son los ocho trabajadores portuarios detenidos. Su participación proporcionaba a la organización un acceso legítimo a la terminal de contenedores y un conocimiento directo de los movimientos de la carga, lo que permitía ejecutar las extracciones con mayor seguridad y menor riesgo de detección. En operaciones anteriores era frecuente recurrir a «falsos portuarios», personas ajenas al puerto que se introducían ocultas en la terminal. En este caso, los autores tenían acceso autorizado a las instalaciones, y eso supone, en palabras de la propia Guardia Civil, una mayor capacidad de penetración de estas organizaciones en el entorno portuario.
El procedimiento empleado era el denominado «gancho perdido» o «gancho ciego». Consistía en ocultar cocaína entre la mercancía legal de contenedores procedentes de Sudamérica; la droga se extraía en un puerto de tránsito, en este caso el de Algeciras, y los contenedores seguían hasta su destino final. Por ello, ni el exportador ni el importador tenían conocimiento de que su carga se había utilizado para transportar la droga.
La investigación ha sido desarrollada por la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Comandancia de Algeciras, bajo la dirección de la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia Plaza número 2 de Algeciras, y coordinada por la Fiscalía Antidroga del Campo de Gibraltar.

